Libro 2 Capitulo 2.2
Exodo
Danza en la noche
“¿y que será de mi vida sino peleo por ella misma?”
(La lluvia no ha parado en días, el cielo ha dejado de brillar, ¿Qué pasa?...)
- No hay tiempo señor, debemos organizar el ejército antes de que los rebeldes estén en medio de nuestras líneas de ataque, el ultimo ataque fue a favor nuestro, pero por lo que vimos sus fuerzas tienen algo escondido, debemos actuar… -
- General, usted ya debe saber que no tengo ningún problema con ellos, cualquier treta que puedan crear esta prevista por mí -
- Pero señor, según los espías que tenemos ellos quieren traer a los ninjas -
- Tu como yo sabemos que esos ninjas no son más que un mito, y aunque esa realidad fuera cierta no debería preocuparle general, nuestras fuerzas son superiores, por quien nos debemos preocupar es por el consejo, ellos están tramando algo, el ultimo viaje que realizamos a tierras extranjeras nos permitió traer nuevas armas, pero con ello también grandes gastos para el imperio, y al parecer esos viejos quieren una explicación… -
- Que haremos entonces -
- Creo que ya no nos son útiles general… no mas… -
- Entendido Emperador -
La lluvia no ha parado en días, el cielo ha dejado de brillar, y los tambores de batalla están cerca…
El aroma de la mañana es frío y Li aun sigue tratando de acomodar las escenas en su mente, los por que y los como no han logrado surgir con toda claridad, vienen a su mente las imágenes del ataque, mientras intenta justificar la forma en la que huyo; la mañana pasa rápidamente mientras la temperatura aumenta y las filas de soldados que se encontraban en el largo jardín se mueven a pasos alineados a la sombra del templo…
- ¿Por qué? ¿Por qué? – sigue pensando por un rato más Li. -
Mientras tanto al otro lado de los campos de arroz el campamento se ve desolado, con llamas consumiendo las pequeñas casa de madera y un intenso olor a muerte; los sobrevivientes han huido al bosque, ese es su único refugio por el momento.
- Se que planea algo, lo se, no pudo haberse ido sin siquiera pensar, no lo podemos juzgar – Grita Kay mientras la mirada insistente de los jefes del campamento lo miran. – Si el es quien ustedes me han dicho, no puede ser… - alguien golpea la mesa con fuerza – No puedes solo decirnos eso Kay, ese no es un argumento, tu bien lo sabes, el nos dejo por propia voluntad, y aun mayor su falta si contamos que atrajo al ejercito hacia nosotros, no importa que el sea uno de los dragones, no se puede permitir -
Kay no responde al argumento, todos han sido dominados por el silencio, mientras el aroma del día se pierde entre angustia y miedo…
(“El tiempo transcurren en medio del campo, las sombras se diluyen entre imágenes y recuerdos… ¿Cómo es posible dudar cuando la batalla esta a punto de empezar?”)
Li ha terminado su meditación, aun hay algo de duda en su rostro, pero su mirada en silencio denota lo claro que quedaron sus razones para actuar. Camina hacia la sala principal, ahí están todos los soldados, unos de ellos ya duermen mientras otros toman un poco de sake y hablan entre ellos, el no toma importancia y sigue su camino, recorre algunos de los pasillos del templo y por fin llega a la cocina, un lugar por demás grande, en el cual se puede ver un gran calderón colgar del techo bajo las rojas bajo las rojas cenizas de una llama que ya ha desaparecido; poco a poco se acerca al viejo y grande calderón y con un leve suspiro reconoce el caldo que se ha preparado, camina a una pequeña estantería y toma un plato de porcelana, sirve una porción y se sienta en una mesa al final del cuarto, lleva a cabo una plegaria y comienza a comer, la noche se cierne sobre todo el edificio, el templo se hallaría en total oscuridad si no fuera por la tenue luz de la luna que baña el templo con sigilo.
El viento se torna raro, Li sabe que ya no esta solo, se pone de pie y sin titubear pregunta: - ¿Qué necesitas? – La sombrase desliza y responde: - Estoy en busca de un dragón señor - ¿Dragón?, esas criaturas son solo magia, como puedes buscar a uno? – No mi señor, no todo en la vida tiene el aspecto que creemos – Li escucha atento, mientras la sombra se acerca a el, sin titubear – Tu debes saber, el dragón que busco esta cerca – Li sorprendido aun medita las palabras que esta escuchando – Solo recuerda que no todo lo que crees es la realidad mi señor, el dragón esta cerca – Li no encuentra respuesta, solo sabe que algo esta a punto de suceder y debe estar preparado… trata de sentarse y meditar cuando un golpe rompe la puerta de la cocina y sin previo aviso recibe un golpe en el rostro:
- No puedes dejarnos así Li – grita la voz con un tono de ira – se que no puedes dejarnos así – Li recupera el aliento y se pone de pie - Kay, no es lo que tu crees, esto es un plan – Si es así pelea y demuéstrame que eres un guerrero con honor. Li no quiere atacar pero Kay lanza golpes en todas direcciones; el solo puede defenderse, Kay grita: - vamos Li, pelea, ¿que acaso no piensas demostrar tu honor? – Li sin más dificultades comienza a pelear. Sus brazos como espadas cortando el viento, una serie de golpes y patadas que bien podrían ser un baile perfecto, Li mantiene su estilo en el aire, mientras kay lo hace bajar a la tierra y ganar en su terreno, la pelea se extiende por tan solo unos minutos antes de que uno de ellos salga disparado por una de las ventanas de la cocina; Li corre a ver a Kay quien se niega a ser ayudado, se pone de pie y salta hacia atrás, el reflejo del pequeño lago deja ver la luna y la sombra de ambos peleadores a extremos del jardín, y como si fuera un el volar de un par de aves ambos saltan mientras sus golpes rompen el viento, al pelea es corta de nuevo, Li sin ninguna dificultad derriba a Kay, quien ya en el suelo se rinde: - Tienes razón, he perdido, creo que si eres un dragón después de todo – Li escucha estas palabras y se queda petrificado - ¿un dragón? Escuchaste al hombre que vino antes de ti? – Kay sorprendido responde a toda velocidad: - ¡No¡ que dijo ese hombre – Hablo de un dragón igual que tu – Kay esta apunto de hablar cuando cientos de sombras los rodean. El techo del templo, los árboles y el lago, ahí en medio de todos esos guerreros Kay dice: Li, espero que estés listo, por fin nos encontraron… es momento de la diversión.




